Transcurrió el día tal como esperaba, de las 9 a las 10… Me parecía tan ilógica el tiempo y tan innecesaria la rutina. Con el tiempo bastaba no se para que inventar cosas como rutina, horario, y sabe cuánta otra mamada. Trabaje, chatie por Feisbuk y me hice pendejo en intervalos. El gato era el único que mantenía su regularidad. ¡Jodia hasta no poder más!
A las tres de la tarde me sentía tan re-que-te-maldito que odia hasta pensar en gente. Tanta era la energía que despertaba mi consciente que comencé a experimentar actividades paranormales. A una pinche vieja desparecía dentro de un microondas y otro güey orinaba estiércol por la nariz. Por supuesto que tuve miedo ya que estaba en un conference call y temia decir una insensatez. De alguna manera u otra me encantaba caer preso en mis propios antithesis mentales mas cuando tenia que finguir como Borrego. Con dicha antesala al universo del subconsciente quien quería ser parte de la sociedad. Después de la conference call, me acosté a reposar la angustia y cuando mas a gusto estaba llego Lady Kokodrile. Y esta quien la invito, ¡y esta qué! escuche el pensamiento del eco decir. Pues nada que había tráfico y tal… que si la dejaba quedarse..., que porque no le contestaba los mensajes y una serie de mamada y media. ¿Cómo quería que le respondiera si estaba en otra dimensión? Al caso… se sentó en donde siempre se sienta de trás de mí. Me caguaba en paranoia. Agarre al gato y lo encerré en el baño. ¡Che, con el reino animal no puedo viste! Pensé.Y odie y odie todos mis errores técnicos por habidos o por haber. No había de más que ahogar a todo el mundo con mi silencio que joder… Pingüino tráeme más vino please y haceté cargo del pinche gato.
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